Conocí a Luis y a Nacho buscando El Narval. Entre los veleros que miré con intención de comprar ( un Vivacity, Tonic 23, ...)
llegue a Laredo para intentarlo con un Dufoir de nombre "Calma". Al final no pudo ser pero Fernando y su mujer se entusiasmaron con mi entusiasmo y me animaron a formar parte como médica del proyecto CARPE DIEM, idea de Alvaro Aedo, de enseñar el placer de la vela a los niños y niñas de oncologia. Efectivamente participé y uno de los sábados comprometidos me tocó el barco MARIBELA. Un Sum 2000 con dos grumetillos del programa, un capitán y armador -Luis- y su camarada Nacho. Luis llevaba el barco cual si fuera una extensión de si mismo, me quede admirada de la facilidad para trimar, dirigir, organizarnos y además sonreír todo el tiempo. Entre bordo y bordo les comenté de mi ilusión por navegar en barco propio, que estaba a punto de examinarme del PER, y otras fantasías que se tomaron con amabilidad y un poquito de condescendencia -no daba yo mucha pinta de naveganta por aquel entonces-.
Cuando tres meses después llegó el Narval, les llamé. Luis se interesó y me ayudó aterrizarlo los primeros días, se ilusionó con mis progresos y comenzamos a navegar juntos.
Luis hace que trimar las velas sea un baile. Un baile suave, ritmico, con sus momentos de acción, siempre tranquilo, siempre amable. El y su mujer, Mº Bel han sido muy generosos conmigo y mi sueños de navegar.