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sábado, 15 de abril de 2023

Cochero con remolcador

Año de vientos del sur y NE (noreste) más de 20 Kts y gallegos (NO) a golpe de rachas. Ese entre  hastío y pereza post pandemia (aunque no tenga que ver con la mar). El caso es que el Narval ha navegado menos que años anteriores y los relatos de esas salidas, se han prodigado más aúnAsí que para retomar el hábito: ¡vuelta a escribir!

En este abril del 2023 una de las escapadas por la bahía la hicimos para fondear al socaire del puntal aprovechando, que aun siendo viernes, sólo hay un barco fondeado frente al embarcadero. Un velero alemán de unos 12 m. con una joven pareja a bordo que vienen y van con un dingui provisto de motor.

El día es calmoso: NO con pocas rachas de viento y a unos 9 kts,  nos permite llegar hasta el tumbabotes muy apegados a las boyas rojas. Hay marea de 72 y aún está bajando y el riesgo de encallar en el páramo nos obliga a mantenernos en la canal. Llevamos la bandera del barco a media asta, en respeto a los pescadores fallecidos del Vilaboa Uno, hundido frente a la costa de Santander este lunes. 

Bordo a estribor, bordo a babor, vamos avanzando hasta la boya 9. Otro velero nos da alcance por la popa y pendientes de él, obviamos al inmenso cochero que se nos viene encima procedente de la dársena de los mártires. Damos el bordo a babor y nos lo encontramos de proa a menos de 50m. El otro velero que también y casi a la vez dio un bordo en paralelo, se pone en facha para frenarse y dar paso al buque qué visto tan cerca nos parece inmenso.

-¡Nos desventamos!

-¡Hay que parar el Narval!

-¿Pero tiene frenos?

-¡Déjate de bromas! ¡0,2 m de agua bajo la orza!¡embarrancamos!

-¿Páramo o cochero?−

-Abre las velas ¡vira! ¡Cuidado, el remolcador da atrás y lo tenemos encima!

-¡No nos ha visto! Mayor abierta, pasa el foque ¡poneos en la banda de estribor para forzar la escora!

-¡Ay…!¡Casi!− 

Pasamos la popa del remolcador a unos pocos metros y recibimos con alivio la disculpa del patrón. Un saludo mutuo. Pasa y se aleja el cochero y vuelve la calma.

-¡Seguimos en la boya 9!−

Tanto da. Aún son las tres de la tarde y está subiendo la marea. El siguiente bordo nos lleva hasta la boya 6 y de allí directos al puntal.

Fondeo, comida y descanso. Volvemos a navegar en el blog del Narval... 









viernes, 10 de septiembre de 2021

OTORANO, AMBIENTE Y VIRAZÓN

Septiembre. Terminó el veroño y comenzó el otorano.  

Sol, NE ¡cálido! (algo está pasando), el Cantábrico con tan poca ola que ni se despeina. La luz ya cae inclinada y empiezan los ocres a tamizar el verde, el azul, las playas.

Luna nueva: mareas vivas de 101: altísima la plea (a una cuarta de desbordarse por el muelle) y la bajamar tan baja que deja el páramo a la vista en su totalidad y la canal parece un río...

Las medidas anticovid dan un respiro y las amigas de mis amigas llegan de visita. Un desembarco por todo lo alto tras este tiempo de sequía emocional... Llega Magali de Xixón, con MºJose (Guipúzcoa) y Mamen (la Palma), si, de Canarias.

¿Qué a Mamen le hace ilusión un paseo en el Narval por la bahía? pues lo damos. El día es bueno, la marea óptima y aunque hay N.O. (gallego) el viento es flojo y olvidé aquello de que "con gallego a cubierto", así que zarpamos tres de cinco rumbo al puntal por la aleta y alegremente. Dos conmigo al barco y el resto se queda por la ría de Astillero paseando.

Navegar sobre el páramo con 3 m de agua es una maravilla porque hay espacio, no hay que lidiar ni esquivar balizas, boyas o mercantes, motoras ni veleros.

-Sujeta la caña ¡voy a izar!

-¿La caña? ¿bebemos cerveza?

-¡No, el timón!

-¡Ah, vale, es que no sé la jerga marinera...

-¡A la vía!

-¿Cúalo? pero si no estamos en el Hospital...¿qué vía?

-Ja,ja... ¡no! "al medio" para mantener el rumbo

-Vale. Que raro hablas en el barco...

Y así, entre chascarrillos, trompos y otras alegrías, íbamos llegando hacía el puntal.

-¡Aquel barco viene hacia nosotras!

-Sí, ¡por babor! Es un Sum 2.000 verde que hace la maniobra de abordaje a la perfección maniobrado por Luis, que está navegando en sus personales rumbos.

-¡Hola! ¿volvéis?, pregunto

-Sí, venimos de Mouro

-Nosotras vamos hacía el puntal 

-¡Nos vemos luego!, ¡buenos vientos!

Los barcos pasean sus bordas próximas y en rumbos contrarios y sus estelas marcan un paralelo durante unos minutos no exento de belleza.

¿Buen viento? apenas han pasado unos minutos y estábamos planteándonos en si volver al puerto o seguir al puntal, cuando el cielo azul ribeteado de nubes blancas ocasionales en un plis plas, se torna negro, sube la velocidad del viento y las rachas empiezan a ser de 20/23 N. La bahía se encrespa y se ponen las olas picudas, verdes...

-Virazón, pienso. Aunque tiene otras acepciones en El Barrio pesquero le dicen a un cambio brusco de tiempo que se avisa con vientos fuertes, nubes negras, mala mar y lluvias, si viene como es el caso, del oeste.

Allí en El Barrio, se persignaban pensando en los pescadores y para que volvieran todos y sanos...

-Chicas ¿volvemos?

-Vale, parece que se nubla. Y tanto, pensé yo...

La virada tuvo su gracia con marinería poco experta, porque si el timón iba a un lado, el Génova iba al contrario y al cazarlo, el timón, ya estaba del lado opuesto cual peonza. 
Pero viramos. Puse rumbo al extremo norte del puente de Calatrava. El viento sube, las rachas llegan a 27N (más de 50km/h) o damos bordos o recogemos trapo porque nos viene de proa. Mis grumetas invitadas se abrigan y charlan de sus historias mientras disfrutan del vendaval. El bordo que llevo me saca de rumbo, me abate si abro la mayor.  Hemos llegado derivando  por la fuerza de las rachas, al través con la Botín. La marea está bajando (1,9 m), las crestas de las repentinas olas nos salpican. Decido ser conservadora...

-¡Sujeta la caña como está! Proa a los silos verdes, al viento.

-Suelta la escota, la azul de babor ¡ahora! El enrollador no falla y en un ¡zas!, el Génova vela está recogido.

-Sigue así, Mamen, ¡la proa al viento!
La mayor flamea, se agradecen los sables completos en este momento porque el flameo es más suave, mas amortiguado, sin golpeos, tiro del cabo de arriar y suelto el stoper de la driza. Rápido y sin complicaciones y desde la bañera, la vela esta en su cuna en la botavara. Las olas nos zarandean...arranco el motor.

-Pareces seria ¿te pasa algo?
-No, estoy concentrada.

Hasta el puerto y a motor quedaba poco y el atraque fue labor de equipo haciendo cada cual lo que se le explicó que hiciera de camino al pantalán.

-Bien por la marinería. Con el viento de proa coser y cantar.
-Titulo de bautismo con sobresaliente para las chicas.

Volvimos a encontrarnos las 5. A reírnos y celebrarlo, ahora sí, con unas cañas.
Ah, y cosas del tiempo: amainó y no llovió.


 







jueves, 5 de agosto de 2021

¿Motor nuevo? ¡al garete!

Cumplir años en los meses de pandemia resultó "muy hogareño" tanto que de confinadas, ni lo celebramos. Pero pensé en resarcirme con un regalo a la altura de la nueva década: un motor nuevo para el Narval.  El que jubilaba, un Suzuki de 15 cv. no había dado problema alguno, pero con 17 años de servicio impecable y con la idea de navegar hasta el Peloponeso, parecía el momento de cambiarlo por otro de la misma marca y cv. por el buen resultado y la seguridad que siempre dio. 

Total que el motor apenas tiene un año y ¡oh sorpresa!, se para el la bocana del puerto todas las veces que hemos salido desde hace un mes. Lo bueno es que el barco es de vela y el motor arranca de nuevo...hasta hoy.
Lo habían revisado sin encontrarle razón para el problema.El chorro de refrigeración que salía algo flojo, como si cual varón padeciera prostatitis, fue lo único que parecía que se podía mejorar.
Lo desatascamos con la correspondiente varilla fina y salimos a probarlo.

Ahora iba estupéndamente el chorro y el motor y pasado el punto donde se paraba, nos planteamos llegar hasta la 14 y volver sin sacar velas pues la tarde estaba gris, hacia poco viento y además era de SO. Pero, pasado el punto comentado, se paró. Solo que esta vez, no arrancó.                  Y allí estaba el Narval a palo seco derivando entre el puente de Calatraba y la isla de los ratones  ya que el viento no nos dejaba volver a puerto por venir de proa, única dirección en que navegar a vela no es posible.  

Cual corcho estábamos y aunque hicimos un par de señales a un par de motoras y un velero, nadie se dio por percatado de que estábamos al garete.

Cambiamos la toma de gasolina al otro tanque, por si el bidón tenia broza o agua, y  nada. Quitamos la carcasa y comprobamos que todo estaba limpio y nuevo y en realidad ni idea de que es todo aquello que se deja ver y si estaba bien colocado o a falta de algo. Repasé el "hombre al agua", el cableado, la bujía...arrancamos, ¡arranca!, claquetea, se enciende la luz roja, se apaga, pita, deja de pitar, vuelve el pitido...avante y se para. Y se vuelve a parar...
Estamos a la altura de la boya 15 cuando por la 13 vemos acercarse tirando de Génova, el Karen V.

Este velero es de la lista 6ª y lo patronea Elias a quién yo no conocía personalmente pero de quien si había oido hablar de sus hazañas y aciertos estando la mar en pésimas condiciones.

-¡Karen V, Karen V, Karen V, aquí el Narval!. 
Silencio. La radio hay que llevarla siempre en el canal 16 de salvamento marítimo por lo que pueda acontecer..
-¡Karen V a la escucha!
-Estamos al garete frente a la boya 15 y a vuestra proa, ¿podéis cogernos cabo y remolcarnos?
- Os vemos. ¡Iniciamos la maniobra!.
 
De manera impecable se aproxima por estribor. Yo largo el cabo bien afianzado a la cornamusa de proa y comienza el rescate  remolcándonos hacia el puerto con la distancia de tres barcos reglamentaria para evitar abordajes, colisiones peligrosas.
   
-¿Donde amarráis? 
-En el J, al principio.
-Vale, os meto en el canal y con la arrancada, embocáis en el atraque. 

La maniobre propuesta, a pesar del poco viento, justificó y de largo, la fama de habilidoso navegante de Elias, que la realizo sin perturbarse. 

-¡Os suelto el cabo!                                  -¡Doy un tirón para que tengáis arrancada!
-¡Cabo arriado y a bordo!
-Voy a la delfinera para saltar!
-¡Perfecto, proa trincada! 

Y así, de forma suave, limpia y precisa entramos en el atraque deslizandonos sin ningún contratiempo mientras el Karen V volvía al pasillo hacia su propio atraque.

La solidaridad, camaradería, el ayudar arriesgando tu tiempo y barco y además con una sonrisa, hizo que nuestro momento de susto quedara en anécdota sin mas consecuencias.

¡Gracias Elias y Karen V! 

Ahora a llevar el motor a la UCI...y ¡está empezando agosto! 
El Karen V a su atraque. Tal cual.

* Garete:i
ndica que una embarcación va sin gobierno, llevada por el viento o la corriente.
*  A palo seco: sin velamen
* Hombre al agua: es un dispositivo de paro del motor en caso de caída de quien pilota.
* Abordaje: choque, colisión, encontronazo, topetazo, accidente; acometida, ataque.







 




 

sábado, 17 de julio de 2021

Día del Carmen. Garreo y pam-pam

Día del Carmen patrona de las personas de la mar. Las que laboran, pescan y nos permiten degustar sus frutos.

Amanece al fin con sol así que el NE se hará presente en cuanto suba al mediodía.

Nos visitan Jorge y Antonia que tienen un velero en Adra (Almería) y pasan unos días por estas tierras.

A las 12,30 salimos del puerto con algunas dudas pues a mí que la escora forzada no me motiva, el aviso de 25 Kms de viento racheado no me inspira ni relax, ni paz, más bien bordos y algún rizo. 

Así fue. Antonia y yo pidiendo abrir la mayor para compensar la escora de ceñida y Jorge y Luis divertidos, forzando a tope para llegar antes, no perder la racha, volar... que qué  necesidad si la idea no era competir.

Se levantaron pequeños borregos sobre las olas, nos desventaron olas de motoras y de la lancha del práctico. Entró un mercante, nos levantaron un tsunami por estribor dos motos de agua, las boyas de

miércoles, 3 de marzo de 2021

Armadora ¡cómo las armas!

  Las borrascas de este mes de enero han arrancado el anemómetro de lo alto del palo del Narval ¡ya han tenido que ser fuertes las rachas!. También han sufrido las amarras, volado y desaparecido una funda del Winche y una tapa de los instrumentos. Y todo esto, estando atracado en el pantalán.

  Por si el confinamiento y esta tercera ola de Covid no fuera de suficiente tristeza, el invierno se ha sumado a encogernos y mantenernos en tierra, frustradas y constatando el desastre de salud pública que ha supuesto aquello de "salvar la navidad"

  Aun con todo, alguna tarde de pausa entre lluvia y vendavales, hemos aprovechado para navegar la bahía e incluso acercarnos a Mouro, como una tarde de febrero por fin apacible, incluso con sol, que nos llegamos a la roca con intención de fondear y visitarla.  

   
El fondeo en Mouro tiene su arte ya que los fondos son de roca y solo una pequeña zona es de arena, por lo que perder el ancla, es más que posible. Son aguas protegidas y allí la fauna y la flora marina apenas sufren estragos humanos y de eso nos beneficiamos disfrutándolas. 
  Las gaviotas argentas anidan en ella y por doquier y 
sus gritos de aviso y enfado nada acogedores, nos reciben según nos aproximamos. Tiene Mouro ese aire imponente de roca avanzada frente a los temporales con su faro (época de Isabel II) y sus leyendas e historias. Hasta 1921 tenia dos fareros, un destino que debería de parecerles un destierro en toda regla. Uno de los que la habitaron falleció y no pudo ser evacuado en días por la mala mar. Imaginemos la situación en que quedó el compañero. Otro cayó al agua y dicen que se cuenta, que sigue en la isla cuidando de que ni olas ni personas perturben el lugar donde desapareció y que en noches de peligro el faro nunca se apaga gracias a su mediación.
tomada de internet

  También se cuentan historias sobre la dotación inglesa que desde ella, cañoneó la Magdalena en manos de los franceses y permitió recuperar Santander desembarcando en el Sardinero.

   Actualmente el faro es automático, con placas solares y LED, pero cuando era niña y durante un tiempo, fue mi padre quién cuidaba de su mantenimiento para que ningún barco zozobrara en sus aguas. Yo le escuchaba relatar lo delicado del atraquen en su minúsculo puerto que tiene a poniente protegido del NE de verano pero al pairo de las olas el resto de los días, que lo engullen (faro incluido) en las borrascas mas feroces.

   Así pues nos aprestamos a largar el 

martes, 17 de diciembre de 2019

UNA CORTA ENTRE BORRASCAS

Lunes 16 de Diciembre. Pasó la borrasca Daniel. La enésima.  Día de trabajo y de recuperación de una laringitis bacteriana que ha fundido mi energía...
-"Voy al puerto, por si puedes...¿las 16.00"?...¡Vale!
La previsión dice que el viento será racheado del NO y entre 14 y 16 kts unas horas pero sin lluvia hasta las 21h que entra otra borrasca. Acaldo mis cosas y salgo con los kleenex al puerto a ver si se puede salir.
Llegando, el viento ha rolado de SO a NO y arrecia. No hay ola en la bahía, pero "fuera", mirando a la isla de Santa Marina las olas son de más de 4 m.
-¿Cogemos un rizo?
-Sí, el NO suele traer rachas fuertes
El Narval está verde de tanta lluvia y desmelenado de tanto viento. Las amarras se han portado pero todo el metal está cubierto de sal, le han debido de pasar bien de olas por encima, aun estando en puerto.
Quitamos fundas, me pongo a la caña y desde el pantalán Luis suelta amarras 
-¡Libre capitana! y acelero. ¡Qué bien suena el motor!, ¡Qué bien avanza, sin titubear, como alegre, sin reproches por el tiempo en paro...¿Avanza?... ¡Glubs!,
-¡¡Capitana que la salida es por popa!!, ¡¡Atrás!! 

martes, 23 de julio de 2019

Con brisa. Verano.

  Verano. En el norte también sube la temperatura. Las nuevas generaciones ya no utilizan katiuskas ni impermeables y los paraguas solo adornan  las entradas de las casas pues cuando llueve, suele hacerlo con tanto viento que los destroza. Viento del Norte, ahora cálido; gallego con sol; NE que trae lluvia...todo del revés. 
  Navego por la bahía. El querubín -el "Narval" - se desliza lentamente a 2 kts con una brisa de 4,8 , cálida, del NNE. Hay algunas nubes entrevelando al sol. En la mar no hay más olas que las que forman las motoras que vuelven de bonitos o las estridentes motos de agua galopadas por machitos que deben creer que ruido y velocidad  los convierten en ⍺lfa. ¡Que pésima y casposa idea de la masculinidad!.
  Vuelve el suave y melodioso pasar de la quilla sobre la platea de mar. La vela mayor floja pero embolsada tira suavemente y el génova, algo más cazado añade tirón y susurro al conjunto. Una

domingo, 5 de mayo de 2019

Traineras en la bahia.

 "Ya no llueve como antes". Este es un mantra que nos decimos por el Cantábrico... "Tampoco nieva". 
 Pero aún con todo, los días de sol se hacen de rogar y los vientos mantenidos del este vienen poco y con lluvia (como antes el gallego), mientras que el oeste, deja que entre un tímido sol entre las nubes y rachas potentes que de pronto nos escoran y que yo aprendo a sobrellevar mientras abro la escota de la mayor para equilibrarnos sin perder la sonrisa.
 En el mes de mayo recién estrenado, salimos con pocas expectativas: parece que llovera. Sin embargo la tarde se adorna de luz y gris, y nos lleva hasta Mouro. 
  De vuelta disfrutamos de un espectáculo que sobrecoge de paz, color y serenidad, nos hace sonreir y agradecer la idea de embarcarnos solo por el placer de sentir al viento mecernos, a la mar acunarnos y a la tarde recrearnos de luces y armonia.
   Aparecen dos traineras de Camargo en la boya 12 a completar este ensueño montañés. Estamos en la bahía, la de Santander. Un lujo. El video os lo muestra.


Video 29"

miércoles, 1 de mayo de 2019

VOLVER A LA MAR. A mi padre.


  Cuando baja la marea, el agua se va de la bahía despacito al principio pero con fuerza y con velocidad después, dándose a beber a una mar sedienta que apura las últimas gotas con avidez por que las quiere todas y las quiere más allá del abra, más allá.
   Queda la bahía vacía yéndose por los regatos, entre el limo y la canal. Los botes van quedando recostados sobre la basa. De babor o estribor, según los lastres de cada cual; encallados.
Luego con la marea, vuelve el agua, la vida y los botes a faenar repitiéndose el ciclo vital con cada luna.
   Así mi padre.
   Varado desde Sta Lucia en la línea de la playa de la vida, con la proa sin fijar, los remos sujetos en los toletes, desarbolado, meciéndose con la marea que lo encalla cada día un poco más.
   Se vacíaba en cada suspiro; le llamaba al abra la mar. No habrá mas faenas. Ya no. Perdidas las amarras, sin ancla, sin timón ni timonel. Como arribó zarpará.
   Fue en la última marea del 29 de Diciembre en el año 2011.       En paz, dulcemente. Vuelve a la mar. A la mar por siempre jamás, ya no quedan lunas para Pedro; querido papá.

Y sin embargo mientras tu luz se apaga un nuevo cometa ilumina el cielo austral en estos días. Metáfora vital.

sábado, 16 de febrero de 2019

Sin viento y a 19 kt con afición

  Quedamos para una salida de las que llamamos cortas. Vamos, de cuando tenemos poco tiempo, el viento lo permite y no llueve.
  Con llegar al calefactor a dar un bordo ante sus boyas amarillas de "pasa por el sur y ni te acerques", o hacerle una baliza a la 14, nos contentamos. Vamos, lo justo para desplegar las velas, abarrigarlas de energía eólica y transportarnos al ritmo que marca el agua rompiendo en la proa.
  Esa era la idea.
  Llegué a la hora y encontré al Narval listo para el paseo solo con una amarra, quitada la goma del génova, sin funda en la mayor y el motor reclamando salir de la posición de punto muerto.
-Dan ráfagas de 19 kt, dije-
-sí, será una salida divertida, de las que hacen afición-contestó Luis-. Fíjate -añadió- NNE mantenido. Lástima que la marea esté justo en bajamar. ¡Zarpamos!.

martes, 15 de enero de 2019

La primera del 2019. Bahia.

  El invierno no invita a la navegación de crucero, según algunos/as.
  Nosotros, la tripulación del Narval, somos casi adictos a esta época. Y no estamos locos, no mucho. Lo que ocurre es que cada vez son más los días en que el sol nos luce y lo hace tenue, suave, pero cálido y con tonos melocotón. Además nos permite mirarle sin quemarnos la retina. Ah, y la bahía es solo para nosotros.
  En estos días la Bahía presume con tonos particularmente hermosos y si ha nevado como es el caso, la belleza que nos muestra sobrecoge. Es por eso y porque disfrutamos con el trajín de navegar, que navegamos. El frío lo combatimos con buenos gorros, guantes y trajes aunque en la nieve hay que pertrecharse más, y también, confieso, con algún sorbo de GROG, al más puro estilo de la vieja armada dieciochesca.
  Así que hemos iniciado el 2019 con una salida que tuvo sol, viento del NNE,a 15 Kts sin rachas -una delicia para el velamen del Narval- y bordo va, bordo viene, desplegándose el Génova sin complejos y escorando guapamente,

miércoles, 31 de octubre de 2018

Velas en la niebla

  Encontramos un hueco para hacer una salida corta (3/4 horas)por la bahía y el Narval se pone a ello.
  La tarde es luminosa con ese tono otoñal que da mate a los colores, pero según enfilamos la salida de Raos vemos acercarse nubes bajas desde la bocana del puerto, allá al frente. 
  Van bajando mas y mas y avanzando a ras de agua, nublándonos todo lo que queda ante nosotros, como si de una gran tiza blanca se tratara que también nos fuera a borrar engulléndonos.
  El juego de luces con el sol detrás  y la niebla cubriendo por delante agua, costa, edificios, todo, es mágico. Un espectáculo natural que nos admira y que admiramos. Una imagen que nos conmueve.
tomado de
  La sirena de un barco. Toque largo tres segundos: no le vemos pero es un barco a motor con arrancada. Suena otra vez y otra y otra mas. No vemos nada...¡sí! entre la bruma se percibe la silueta de un mercante cual acuarela en azul. Dos veleros parecen ir de vuelta a Raos y entre la bruma diriase que salen del país de las maravillas. Hay marea alta así que entramos a todo trapo sobre el páramo 12 ktm, navegación ideal y así evitar la canal y los buques que hubiera en ella. 

  En un momento nos rodea la niebla y quedamos sin referencias. Ninguna. A penas vemos unos metros alrededor. Encendemos las luces de navegación , sacamos y hacemos sonar la bocina, ¡que extraño no ver nada!. Suenan motores de avión y

jueves, 30 de agosto de 2018

Sensaciones en la bahía

   Salir a costear es una experiencia vital que engancha. Pero son muchos los momentos en que por unas u otras razones con el Narval, salimos a bahíar. 
Y no es menos divertido o emocionante ya que siempre ocurre alguna circunstancia peculiar que nos termina poniendo a prueba y haciendo que cada salida sea irrepetible. 
  Como las puestas de sol, únicas cada tarde.
  Os dejo algunos momentos para que compartáis, lo que un vídeo puede permitir, de tales instantes. (Continua en "leer más")

jueves, 26 de julio de 2018

Entre bordo y bordo en la Bahia

   El verano avanza entre nube y chaparrón eso sí, con una temperatura estival a pesar de ello. El agua de la mar esta a 22 grados, lo que es alto para estas latitudes. 
   Dice Emilio (a quien le salieron los dientes en un bote y conoce cada rincón del litoral) que esto influye en la vida marina. Por ejemplo, las algas conocidas como laminarias que cubrían costa y bahía, están desapareciendo. A parte del respeto que a mi me daba nadar entre aquellos auténticos bosques cuando era niña, son la base de un ecosistema que mantiene a más de 100 especies diferentes de vida. Así pues su desaparición es más que preocupante. Como sigamos así, Nemo nadará por estas latitudes más pronto que tarde. 
  Más información aquí🐟
  Mientras preparamos el momento de crucear la costa occidental de Cantabria, además de bañarnos para comprobar la temperatura mencionada de la mar, asistimos a momentos como los que compartimos en las fotos y que disfrutamos desde el Narval.😉