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sábado, 7 de julio de 2018

Hondarribia. El descanso

   El Narval y su tripulación no hemos sido ajenos a que hoy las mujeres nos vestimos de negro. Es San Fermín, fiesta y abuso.     Para nosotras no es abuso, es violación. 
   La democracia aún no lo es para media población:nosotras, las mujeres.
   Hoy para nosotros, tocó día de” no hacer nada” (navegando, claro).

   Tras el galernazo de ayer disfrutamos todo el día de bañarnos - en esa mar que ayer nos engullía y hoy nos regalaba-, el placer de la comida a mesa puesta, la charla relajada y pasear.
   El Bidasoa es un ir y venir de barcos de recreo. Banderas de aquí y de allá... “ que es mi barco mi tesoro, que es mi Dios la Libertad” decía Espronceda, y yo añado: “a un lado España, al otro Europa y allá en su frente (ejem)¡un aeropuerto!😉”
Confraternizamos con una pareja de franceses vecinos de pantalán, nos invitaron a Pacharán y ...Francia pasó a semifinales.
Fotos aquí



jueves, 5 de julio de 2018

¿Quien dijo miedo?.Hasta Hondarribia

  Amanece. Tras el portillo de proa saludan dos banderas batiendo alegres sus colores: sol y viento de nuevo. 
  Salimos a vela a un Cantábrico ya Golfo (de Vizcaya) en su momento de mar auténtico pues venían olas con mar de fondo (alta y con toca blanca de espuma y brincando en marejadilla - marujada contenida-).      
  Os diré que viaja con nosotros un marinero muy especial: el piloto automático que no solo no se distrae si no que hace la navegación más cómoda y rápida.
  Así disfrutamos del bamboleo de la ola, del sol y la costa que de nuevo vuelve a ser fantástica con esta luz de la mañana.
  Arranchamos todo a son de mar por que lo que no va trincado se cae, golpea o se rompe.
  Hasta aquí el primer tercio de las 20 millas previstas. Frente a San Sebastián el viento aumenta de 9 a 10 nudos, 18,19,20... Las olas se encrespan hasta ¿3 metros? y mirando por popa los valles que dejan impresionan, pero las crestas de espuma, impresionan aún más.
  Vamos a unas 3 millas de la costa. Un velero de 14 m. ha roto el Genova.       Pasamos de 6 nudos y Luis decide acortar el Genova, recoger vela para pasar de crestas a valles con mejor control del timón. El enrollador se atasca y no va. Hay que ir a la proa. Ambos actuamos rápido y con acierto. Un respiro. Pero el viento ruge en el palo, 21, 22... Tratamos de consultar la predicción pero Google no ayuda y nos da la información de Gijón. Cogemos un rizo. Bien pero insuficiente por que seguimos volando. 

   "Me aproo y bajas la mayor" grita Luis (¿aproarse al viento con esas olas y ese viento?), tiro del cabo de ayuda de arriar la mayor y la vela cae como un tiro a su cuna sin tenernos que aproar del todo. ¡Que alivio!
  Así solo con un poquito de Genova, las banderas cimbrean rabiosas al borde de la rotura. No hay amparo: el puerto de Pasajes a Luis le parece peligroso con estas olas. Así que decide que hay que correr el temporal, bueno, la situación, y llegar a Hondarribia. Nos quedan 12 millas, 2h 30 si mantenemos 4/5 nudos y así estuvimos, haciendo "cuchareo", trincados para no caernos con el bamboleo y con cara de ¿quien dijo miedo? o " si tu puedes yo puedo".
  A las 4 pm, enfilamos la ría del Bidasoa. No nos barrio ninguna ola y tras echar un baile en la bañera del Narval al son de " 100 gaviotas donde irán", nos fuimos a cenar un pescado. Que experiencia. Será por mar.
Nota
  Al llegar nos esperaba Poncho el torrero del faro de Pasajes. Fue un agradable encuentro y quedamos invitados a visitar su faro a la vuelta. Pero esa será otra historia..
Nota 2
Este día no voy a olvidalo. Es que....es el cumpleaños de mi hermana😝
Fotos (escasas dadas las circunstancias), aquí